Agamia

Publicado el 4 de agosto de 2025, 15:34

Desde que acepté mi capacidad de sentir atracción romántica en plural, he estado indagando en otros modelos relacionales que no fueran la monogamia; sin embargo, nunca he llegado a sentirme plenamente cómode con uno durante mucho tiempo: el poliamor me parecía happy-flower y poco deconstruido; la anarquía relacional, inconsistente. Por último, descubrí el término "agamia". Indagar al respecto fue arduo, ya que aparentemente solo ha escrito sobre el tema un señor pedante insufrible cuyo libro es una muestra de su ego, en lugar de una herramienta de difusión de conocimiento. No ha sido hasta que he terminado de leer una colección de ensayos sobre modelos relacionales, (h)amor 1, que el puzzle ha cobrado algo de sentido en mi mente. En este escrito me propongo poner en claro lo que he aprendido, a ver si así libro a alguien del suplicio de tener que leer a Israel Sánchez.

1. La agamia como propuesta ética

Este es uno de los puntos que me chocaron cuando empecé a indagar: la reivindicación de la agamia como único modelo relacional válido a nivel ético. Estoy bastante familiarizade con la idea de que "lo personal es político": muchas personas defienden que cualquier opinión es válida, ya sea la corriente tradwife, el consumir productos de la explotación animal o considerar el sentir atracción romántica y sexual "lo normal", casos ante los que me resulta evidente que hay que respetar las opiniones, no las opresiones; sin embargo, no terminaba de entender cómo aplicaba esto a los modelos relacionales. "Mientras sea consensuado y no se perpetúen opresiones, principalmente la cisheteropatriarcal, que cada cual se relacione como quiera", pensaba. 

Aquí, ya de por sí, estaba metiendo un filtro que, aparentemente, muchas personas no consideran: consenso no es sinónimo de ética. Si el consenso no parte de una relación entre iguales, no es sino la legitimación de la opresión mediante acuerdos; por ejemplo, que acepte un trabajo con condiciones de mierda porque el mercado laboral es una mierda no significa que esa relación laboral sea ética. En consecuencia, una relación de pareja, por muy "consensuada" que sea, en la que se perpetúen dinámicas de opresión no se convierte en ética. Por eso me chirrían tanto las propuestas de "relaciones DIY". No todo vale, aunque ambas personas estén de acuerdo. Hacen falta criterios éticos compartidos.

Sin embargo, había algunas situaciones que se daban en torno a las parejas que me irritaban profundamente y no sólo por el tema del consensuar opresiones. Enumero algunas a continuación:

- Ver cómo muchas personas tienen un filtro muy superficial a la hora de utilizar Tinder. La atracción y el deseo están intrínsecamente atravesados por las opresiones que nos rodean: gordofobia, transfobia, racismo... Elegir y priorizar en función de esos filtros es discriminar. Así de simple.

- La prioridad absurda que se le da a las relaciones de pareja hasta el punto de ningunear las amistades, p ej:

  # Cortando la amistad con una persona por los celos de la pareja. Me parece una tremenda falta de responsabilidad afectiva, como si los vínculos con las personas fueran de usar y tirar, un mero premio de consolación hasta que aparece La Relación.

  # Las típicas "actitudes burbuja" que aparecen cuando una pareja queda con más amigues, en las que se excluye a los no-integrantes de esa "unidad dual" y se les deja de sujetavelas. 

- Usar el ENR como excusa para la incontinencia emocional y la irresponsabilidad afectiva. De repente te enamoras y ¡ala! Cambian tus prioridades, tus otras relaciones pasan a un segundo plano y no gestionas esa transición con cuidado ni responsabilidad. 

A raíz de todas estas experiencias, al terminar de leer (h)amor 1, que precisamente acaba con un ensayo escrito desde el poliamor jerárquico (o eso me parece a mí, al menos), no he podido evitar pensar "si yo fuera le editore de este libro, la mitad de estos ensayos no los hubiera publicado". Y ahí me he dado cuenta.

La característica principal de la monogamia no es la exclusividad, sino la jerarquía, como bien decía la Vasallo (mira, Israel, esto se llama citar fuentes). Por eso el poliamor me chirriaba: era monogamia 2.0, ya que los vínculos románticos seguían teniendo prioridad por encima de los no-románticos (reservados a las amistades). La anarquía relacional suponía una mejora, ya que no limitaba x tipo de dinámica a x tipo de atracción, diluyendo la dicotomía amigo-pareja: cada relación es única y es un mundo de posibilidades que no debería estar cerrado por un patrón preestablecido. Sin embargo, lo que no terminaba de entender era cómo podíamos relacionarnos sin jerarquías: siempre va a haber personas con las que conectemos más y a las que dediquemos más recursos, ya sea tiempo o energía. Y aquí es donde entra la crítica de Israel a la anarquía relacional: no se trata de prescindir de las jerarquías, ya que no tienen por qué ser intrínsecamente malas. Se trata de construirlas y utilizarlas de forma ética.

Jerarquizar una relación (o varias) siendo negligente con las demás es malo. Le pese a quien le pese (a mí le primere) somos seres sociales, necesitamos una red de apoyo. Pretender que toda nuestra felicidad, que todas nuestras necesidades, dependan de una única persona es romantizar la dependencia emocional, y ya no sólo eso, es un plan abocado al fracaso: ninguna persona va a poder estar 24/7 disponible, por mucho chute de ENR que lleve encima. Eso sin contar que, en no pocas ocasiones, será la propia relación principal el fruto de nuestro malestar. En un momento u otro, el resto de relaciones se hacen necesarias, por lo que lo mínimo que merecen es ser cuidadas con responsabilidad afectiva. Todo esto obviando el hecho de que, más allá de que tener amigues sea necesario incluso para las personas que se relacionan en modelos tipo monogamia o poliamor, es una cuestión de responsabilidad afectiva básica el hecho de que haya que cuidar las relaciones que se tiene. En consecuencia, los modelos relacionales que consideran que algunas relaciones son de usar y tirar o que normalizan faltas de respeto como las "actitudes burbuja" no son éticos.

Sin embargo, aquí soy menos tajante que Israel. Creo que es posible tener relaciones basadas en la dicotomía pareja-amigues éticas, siempre y cuando, aun dedicando más recursos a las relaciones de pareja, no se descuide la responsabilidad afectiva con les amigues. No es un tipo de relación que a mí me interese, pero la respeto. Asimismo, tampoco comparto la demonización de la exclusividad de determinados tipos de dinámicas. Creo que hay personas que sienten en singular y otras que lo hacen en plural, y con "sentir" englobo un abanico muy amplio de atracciones: romántica, sexual, sensual, estétita, intelectual y emocional. Sin embargo, hay un componente de la pareja que sí estoy de acuerdo en criticar: la atracción romántica. 

2. Contra el amor

Voy a ahorraros medio tortuoso libro y a adelantar a qué se refería Israel con esto: la agamia critica lo que conocemos como "amor romántico", no las formas de amor que puedan darse fuera del contexto de la pareja (como el amor fraternal, p ej). Aquí he de reconocer que parto de cierto vacío teórico, ya que, aun siendo jodidamente alorromántique (muy a mi pesar), no entiendo bien qué es la atracción romántica. Tras mucha reflexión, sólo he podido llegar a la conclusión de que atracción romántica = ENR.

La ENR, o Energía de Nueva Relación, es un batiburrillo de hormonas que se segregan durante la etapa inicial de una relación (ya sea real, potencial o platónica), y que, en el caso de la atracción romántica, incluye la idealización de la persona amada, la hiperfijación con dicha persona (consecuencia de la bajada de los niveles de serotonina, lo cual aparentemente se asocia con el TOC) y sentimientos de euforia consecuentes del aumento de dopamina y feniletilamina (un tipo de anfetamina). Básicamente, consiste en formar una conexión emocional desproporcionada y distorsionada por el hecho de que en la mayoría de los casos apenas se conoce a la otra persona, de ahí la idealización: la atención se centra solo en unos pocos rasgos a los que se da una importancia exagerada, eclipsando el resto de la personalidad. Es, cuanto menos, cosificante, ya que no se ve a la otra persona por lo que es, lo cual explica que, en muchos casos, se le impongan expectativas injustas fruto de la decepción al romperse el hechizo y ver que la imagen mental que teníamos de le otre poco o nada tiene que ver con la realidad. 

La atracción romántica suele ser considerada el criterio de referencia para jerarquizar las relaciones, en el contexto de nuestra sociedad amatonormativa. Esto es poco ético por dos motivos:

- Discriminación sistemática del espectro arromántico, como si solo pudieran ofrecer "relaciones de segunda". 

- Jerarquización injusta de las relaciones, ya que las conexiones asentadas con otras personas quedan desplazadas por la intensidad transitoria del ENR. Evidentemente, la conexión con una persona no guarda relación directamente proporcional al tiempo, entran en juego no sólo las experiencias compartidas, sino también la compatibilidad y la afinidad. Es el factor distorsionante del ENR lo que me parece injusto, ya que no me parece que permita valorar las relaciones previas por lo que son y por lo que aportan, situándolas en una posición de desventaja; no critico con ello el hecho de que una conexión reciente pueda llegar a significar más que una antigua por cuestiones de afinidad. 

Y aquí es donde entra el tema de la "incontinencia emocional", que acuñé anteriormente. Si bien es verdad que ser alorromántique no se elige, sí que nos inculcan que el amor (aka ENR) es una fuerza arrolladora e inevitable (y encima, deseable). No se trata de no sentirla, sino de no idealizarla, gestionarla y, sobre todo, no tenerla como criterio a la hora de jerarquizar, aunque sea inevitable que pueda surgir precisamente por la mencionada afinidad (o por cuestiones superficiales, y aquí me remito de nuevo a la perpetuación de la gordofobia, transfobia, racismo...). Usarla como escudo para justificar la irresponsabilidad emocional me parece semejante (salvando las distancias) a que un hombre justifique la opresión sobre una mujer porque "no puede controlar sus instintos", o al típico carnaca a quien le gusta mucho el jamón. Nos han enseñado que "en el amor y en la guerra, todo vale". La ética no debería tener excepciones.

3. Sobre el modelo de pareja(s)

No puedo evitar sentir cierta decepción cuando escucho que x activista que sigo "tiene pareja", como cuando descubro que no es vegane. Asocio la institución de la pareja con un síntoma de poca deconstrucción en el ámbito relacional, aunque supongo que no tiene por qué ser así. Si dicha pareja no es una relación jerarquizada en base a la atracción romántica (aunque esta pueda darse) y es compatible con la responsabilidad afectiva hacia las amistades... 

Al final, la pareja no deja de ser algo que le viene muy bien a nuestro sistema opresor capitalista. Nos jode, nos hace infelices de todas las maneras posibles, y plantea la cura a ese infierno en la veneración de una droga la ENR), la atomización de la sociedad en el formato pareja (en lugar de red de apoyo) y la normalización de las relaciones de competencia para acceder a una situación privilegiada en una jerarquía vertical (rollo Hombres, Mujeres y Viceversa: hay que competir por el amor del otro para que te haga especial al elegirte a ti y descartar a los demás). Por ello, en la mayoría de los casos, sospecho que es un modelo relacional que no se ha elegido libremente, sino por alienación, y que incluso elegido por voluntad propia debe ser revisado con atención, ya que todo lo que rodea a la atracción romántica suele ser poco ético.

Conclusión

Tengo todavía mucho que indagar (de hecho, me queda como la mitad del libro de Israel, qué martirio es leerle xd); no veo la cuestión como algo cerrado en lo que haya alcanzado conclusiones satisfactorias no revisables (como que no ser vegane pudiendo serlo está mal, p ej), más allá de que lo personal es político, y que hay modelos relacionales que no son éticos. A título personal, sí tengo claro que la agamia me parece el mejor modelo relacional, que no quiero relacionarme en términos de pareja y que tampoco quiero relación con personas que no cuiden sus amistades (y eso incluye la enajenación del ENR si no se gestiona). Y que me jode ser alorromántique, tbh xd

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